Sunday, April 24, 2011

BEN-HUR

Es usual que en muchos países de Latinoamérica, no sé si en otras partes también, las programaciones de televisión por Semana Santa tengan preparado un paquete contundente de películas relacionadas a temas bíblicos y algunas no vinculadas en lo más mínimo, con la única condición que refieran sucesos de dos mil años o más de antigüedad. Estas últimos son las más desubicadas.
Sin embargo, dentro de esta extensa exposición de filmes clásicos, algunos de más de cuarenta años, hay uno que resulta inexorable, que se espera como una verdad evidente y que se anuncia como la función principal entre todas las demás. No podía ser otra que Ben-Hur.
Durante muchísimo tiempo ostentó el indiscutible honor de ser el film que más oscars ganó en la historia y se esperó muchísimo tiempo después, casi cuarenta años, para que Titanic o el Señor de los Anillos pudieran repetir la hazaña de conseguir once estautillas doradas, que es hasta hoy un récord inquebrantable.
Sin embargo, sería un despropósito tremendo decir que estas dos últimas producciones han igualado el valor artístico de Ben-Hur y éste no es un ejercicio nostálgico, de esos que insinúan neciamente que todo tiempo pasado fue mejor. No, esta afirmación es ajustada, sin ambages y sobre todo, verdadera.
Ben-Hur fue filmada en 1959, tiempo en el que no existían computadoras ni la asistencia mecánica de robots que pudieran ejecutar las intervenciones que no hacían los humanos. Por tanto, el costo de producción fue infinitamente mayor para la época, y hago hincapié en esto último: “para la época”, pues quizás se pueda refutar que las dos producciones citadas requirieron millones de dólares para su creación, sin embargo, considerando porcentajes y comparando los gastos actuales de los filmes, Ben-Hur sale ganando.
Sólo para considerar este punto, hay que ver los números: 100,000 vestuarios, alrededor de 15,000 extras y 300 sets. En el caso de los extras, es evidente que todo este conjunto de gente recibía un pago y asimismo era necesario proporcionarles indumentaria, accesorios y artículos para la película, entre otras cosas. Y para quien quiera decir que esto no resulta importante, pues una película no se trata de cuanta gente reúne, le doy un alivio: No se trata de eso, se trata de arte. Es un regocijo visual ver a los miles de actores de carne y hueso como interactúan para las escenas de multitudes y no sólo se ve real porque hay gente real, sino porque la sensación es vibrante por la vida que se transmite.
En el Señor de los Anillos, que es una película que por cierto me agrada, no es de mis favoritas, pero me gusta y siempre vuelvo a verla, es bastante notorio que todos los Uruk-hai no son reales y su repetición en computadora que por cierto ha sido explicada un sinnúmero de veces por sus creadores, hace que uno se pierda en un mar de abundancia, pero sin consistencia. Para quienes digan que esta apreciación es un rechazo a las nuevas tecnologías debo decirles que se equivocan, pues el punto es que el cineasta toma todos los elementos que alimenten su objetivo, sea real o artificial, el problema está en tomar instrumentos sólo por ser impresionantes o novedosos, pues se convierten en restas al film. Esto pasó con la insípida Avatar que fue lanzada como un paso histórico en el cine, pero su historia fofa y sus efectos débiles (ver la dureza de movimiento de los na'vi y otros avatares), hicieron de esta una película más. Tal vez debieron haber esperado a desarrollar mejor esta tecnología que tendrá un futuro interesante.
El cine no es una exhibición de efectos especiales, felizmente.
Otro ejemplo es el de la arena usada en Ben-Hur que a decir del propio director de Gladiador, Ridley Scout, era de dimensiones reales. Cosa que no pudo conseguir con su película, que por cierto es suprema.
De otro lado está considerar la importancia de los premios conseguidos. Entre sus once oscars, Ben-Hur alcanzó los denominados “Premios Grandes”: Mejor película: Sam Zimbalist como productor, mejor actor: Charlton Heston que su trabajo en toda la película es superlativo, mejor dirección: William Wyler, excepcional, mejor actor de reparto: Hugh Griffith, merecidísimo.
El Señor de los Anillos no logró estos reconocimientos, ni siquiera fue nominada, salvo el Retorno del Rey y en el caso de Titanic, Leonardo di Caprio estaba lejos de hacer en esa película una performance memorable.
Consideremos algo más, pues en el caso de Ben-Hur, la Metro Goldwyn Mayer estaba casi en la bancarrota y esta película era su esperanza de sobrevivencia. De más está decir que la fe puesta en ella fue pagada con creces.
La historia es estupenda, tiene tintes dramáticos, épicos, líricos, trágicos, religiosos, familiares y muchos otros valores más añadidos en su debida proporción para crear un resultado portentoso.
Hay filmes que han ganado premios y que hoy no se recuerdan más. Sin embargo, esta película es un referente obligatorio de la cultura moderna y una clase magistral para quienes están aprendiendo a hacer cine. Dura más de tres horas pero bien vale la pena cada minuto.

Sunday, April 17, 2011

EL ARGENTINO SENCILLO

Hace un tiempo estuve en Europa, pero eso no es lo importante.
Fue un evento donde se reunió gente de toda latinoamérica. Justo cuando uno pensaba que un país de esta región no estaba representado, aparecía alguien con su acento delicioso y bien marcado.
El hecho es que extrañamente los argentinos se "auto-exiliaban" y como era cada día más notorio, todos ensayaron teorías que concluyeron con una sentencia lapidaria: "es que son demasiado vanidosos".
No es algo que pueda suscribir, de hecho no me consta y aunque todos pensaban lo mismo, sería muy imprudente de mi parte aceptarlo.
Por eso quiero hablar de Messi. Sí, Lionel Messi.
Para quienes nos gusta el fútbol, vemos con ojos cuadrados a Messi hacer cosas que si las intentásemos seguro se nos quebrarían las piernas, cosas que sólo las vimos tal vez en los pies de Oliver Atton. La gran diferencia es que Oliver es un dibujo animado.
Lionel Messi tiene 23 años a la fecha y lo único que le queda ganar es un campeonato mundial. Lo ha logrado todo y como si fuera la primera vez sigue saliendo a la cancha con esa hambre demoledora que se sale de su cuerpo.
Para hacerlo más dramático, superó una enfermedad hormonal que le impedía crecer. A eso y a crecer tan joven fuera de su patria, hay que agregarle que el tipo es sencillo.
Quizás esta sea la cualidad humana más interesante en un tipo que lo ha ganado todo.
Veo gente menos exitosa haciendo más alarde, gente que en el mismo fútbol o en otros campos, exponen una pedantería insoportable y luego veo a este chico aparecer en televisión como si nada estuviese pasando.
Relajado, tranquilo divirtiéndose y a excepción de esas esporádicas reacciones que nos hacen adivinar que es humano y que también se molesta, el tipo pareciera no ocultar vanidad.
No soy hincha de Barcelona y probablemente eso no cambie y cuando hay un partido entre Brasil y Argentina le voy a Brasil, pero eso no quita que sea objetivo y pueda afirmar sin temor a equivocarme que Lionel Messi es en este momento el mejor jugador de fútbol del planeta, ....además de una persona sencilla.

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Para Dear Prudence que ama tanto la música como yo, le regalo esta canción que me parece buenísima. La canción se titula No voy a volver y el grupo se llama Caoba y es peruano como todos los otros grupos o cantantes que he colgado antes.
Dear Prudence (¿Prudence es tu nombre?), espero que te guste, va para ti.